Primeras prácticas, primer concierto
Comenzamos las prácticas, a tocar lo poco que sabíamos y escribir material. El lugar más usado para ello era la casa de Larry, dado que su papá trabajaba todo el día y la casa pasaba desocupada.
Otra ventaja era que no teníamos los equipos necesarios, así que no hacíamos tanta bulla: Larry con su guitarra StarForce y su Crate 10, José Alejandro no tenía bajo, así que usaba una acústica, Alejandro Carlo Mejía (CPU, Grupo Armado, Carga Cerrada) sin batería usaba la parte de atrás del estuche de la guitarra acústica para seguir el ritmo, y yo con mi Epiphone y mi Peavey Bandit 65.
Un día de tantos se aparece Alejandro Carlo (Nota: Hago énfasis en el segundo nombre de Alex por la gran cantidad de Alejandros que tienen que ver con Necrosis en su historia) que había conseguido un toque. Era un concierto de Engel Ortega en "L'Sagitaire" (El Sagitario, propiedad del francés Jean Paul, donde haríamos otra buena cantidad de conciertos), en el cual también participaría Habeas Corpus.
Engel Ortega fue uno de los músicos que surgió en los años 80, haciéndose llamar "solista rockero". Creo que del catálogo de canciones que llegué a escuchar de Engel dos canciones calificarían como rock, y en su haber hay más temas de reggae, pop y jazz. Probablemente no se haría mucha propaganda a su producción rockera y más a otros géneros.
Comenzamos a preparar los covers que medio nos sabíamos y la primera canción nuestra, "Paradise Hell", letra escrita por Carlos Alexis y la música por Larry. En un inicio le hacíamos la broma a Larry que la música de la canción no sonaba a SMF de Twisted Sister, pero conociendo los gustos de Larry, sabíamos que jamás en su vida habría escuchado esa canción.
De hecho, las prácticas eran en el cuarto de Larry: Paredes pintadas de negro y un poster de U2 en la puerta del closet.
Larry era más de la onda de The Cure, Jane's Addiction, muy poco metido en el hard rock y menos en el heavy metal.
Llegada la noche del concierto, resulta que Engel no estaba siquiera enterado que íbamos a tocar en su show, por lo que se opuso rotundamente. Dado que era cuñado de un compañero mío del colegio, buscamos la forma de convencerlo de lo contrario hasta que finalmente accedió dejarnos tocar al final de su show (que sería alrededor de las 3 am).
En ese entonces, L'Sagitaire estaba donde ahora es el CIPRES, un local de concreto donde no hay tarima ni nada similar, estaríamos tocando a ras de piso y con las lámparas fluorescentes que iluminaban el lugar. Engel se las ingenió para llevar una bujía dentro de una lata de pintura y así iluminarse el rostro mientras tocara.
Al concierto llegaron algunos de los anteriores integrantes de Raza Oculta. Mientras Engel hacía su show, Mario Guillén comenzó a abucharlo de la peor manera posible, cosa que obviamente no le gustó y nos dijo que no tocaríamos, porque nosotros habíamos llevado a Mario al concierto y era responsabilidad nuestra. Convencimos a Engel de lo contrario y seguimos esperando.
Tocó Habeas Corpus, bien como siempre, de quienes mejor voy a hablar en una nota aparte, porque se la merecen.
A medida que pasaba el tiempo los nervios iban apoderándose de nosotros, y de pronto alguien del grupo pregunta: "Ve, y los solos?" No nos habíamos puesto a pensar en eso, y en las prácticas simplemente dejábamos el espacio en blanco, practicando sólo la rítmica. Me fui entonces donde Alvaro (Habeas Corpus) a pedirle si nos acompañaba en nuestra veintiúnica original a tocar un solo. La verdad es que la canción tenía sus buenos cambios, y en media hora difícilmente iba a aprendérsela, tomando en cuenta que ellos tendrían que mantener en la cabeza su propio material.
Al llegar al final del Show, Engel anuncia que se acaba, y nosotros "Qué?! Idiay?!", entonces él corrige y dice "Ah sí, y ahora cerrando la noche, Necrosis".
Y comenzamos a tocar. Tocamos dos covers de Metallica y entramos con la propia, Paradise Hell. Sorprendentemente vemos que la gente se levanta y obviamente nos llenamos de tanta alegría... que nos pegamos una perdida horrorosa. El único que no se perdió jamás fue Alejandro Carlo, que pasó practicando con el cajón de la guitarra acústica!
Ya en Paradise Hell, cuando venía la parte del solo, comienzo a buscar a Álvaro y no lo veo por ningún lado y veo que Alejandro Benavides (Habeas Corpus) me hace una seña de "lanzate!"... y me lanzo. Mas me lanzo donde no era, faltaba todavía una estrofa y Carlos cantando sobre el solo, que además se hizo como de 5 minutos.
Al terminar la canción, se me abalanzan encima los hermanos Alejandro y Mario Benavides. Yo que era un flaquetoso de 120 libras me vi enterrado por ese par de roperos encima, caímos al suelo, yo buscando cómo proteger la guitarra. En el viaje, Mario se pasó llevando la lata de pintura con bujía de Engel, que al final de todo nos cobró... pero igual no andábamos plata y no habíamos sido nosotros los que le quebramos su sistema de iluminación.
Cuando estábamos recogiendo los tiliches, llega un señor ya de edad, medio pelón, de barba, a decirnos "Maravilloso! Ustedes regresaron al rock de Nicaragua la rebeldía, la agresividad que le hacía falta!" Para mis adentros pensé que andaría pasado de tragos, mas no sabía que ese elogio venía del maestro Ricardo Palma, uno de los precursores del Rock en Nicaragua. Igualmente de él hablaré más tarde.
Este fue el primer y último concierto con Alejandro Carlo en la batería.
Otra ventaja era que no teníamos los equipos necesarios, así que no hacíamos tanta bulla: Larry con su guitarra StarForce y su Crate 10, José Alejandro no tenía bajo, así que usaba una acústica, Alejandro Carlo Mejía (CPU, Grupo Armado, Carga Cerrada) sin batería usaba la parte de atrás del estuche de la guitarra acústica para seguir el ritmo, y yo con mi Epiphone y mi Peavey Bandit 65.
Un día de tantos se aparece Alejandro Carlo (Nota: Hago énfasis en el segundo nombre de Alex por la gran cantidad de Alejandros que tienen que ver con Necrosis en su historia) que había conseguido un toque. Era un concierto de Engel Ortega en "L'Sagitaire" (El Sagitario, propiedad del francés Jean Paul, donde haríamos otra buena cantidad de conciertos), en el cual también participaría Habeas Corpus.
Engel Ortega fue uno de los músicos que surgió en los años 80, haciéndose llamar "solista rockero". Creo que del catálogo de canciones que llegué a escuchar de Engel dos canciones calificarían como rock, y en su haber hay más temas de reggae, pop y jazz. Probablemente no se haría mucha propaganda a su producción rockera y más a otros géneros.
Comenzamos a preparar los covers que medio nos sabíamos y la primera canción nuestra, "Paradise Hell", letra escrita por Carlos Alexis y la música por Larry. En un inicio le hacíamos la broma a Larry que la música de la canción no sonaba a SMF de Twisted Sister, pero conociendo los gustos de Larry, sabíamos que jamás en su vida habría escuchado esa canción.
De hecho, las prácticas eran en el cuarto de Larry: Paredes pintadas de negro y un poster de U2 en la puerta del closet.
Larry era más de la onda de The Cure, Jane's Addiction, muy poco metido en el hard rock y menos en el heavy metal.
Llegada la noche del concierto, resulta que Engel no estaba siquiera enterado que íbamos a tocar en su show, por lo que se opuso rotundamente. Dado que era cuñado de un compañero mío del colegio, buscamos la forma de convencerlo de lo contrario hasta que finalmente accedió dejarnos tocar al final de su show (que sería alrededor de las 3 am).
En ese entonces, L'Sagitaire estaba donde ahora es el CIPRES, un local de concreto donde no hay tarima ni nada similar, estaríamos tocando a ras de piso y con las lámparas fluorescentes que iluminaban el lugar. Engel se las ingenió para llevar una bujía dentro de una lata de pintura y así iluminarse el rostro mientras tocara.
Al concierto llegaron algunos de los anteriores integrantes de Raza Oculta. Mientras Engel hacía su show, Mario Guillén comenzó a abucharlo de la peor manera posible, cosa que obviamente no le gustó y nos dijo que no tocaríamos, porque nosotros habíamos llevado a Mario al concierto y era responsabilidad nuestra. Convencimos a Engel de lo contrario y seguimos esperando.
Tocó Habeas Corpus, bien como siempre, de quienes mejor voy a hablar en una nota aparte, porque se la merecen.
A medida que pasaba el tiempo los nervios iban apoderándose de nosotros, y de pronto alguien del grupo pregunta: "Ve, y los solos?" No nos habíamos puesto a pensar en eso, y en las prácticas simplemente dejábamos el espacio en blanco, practicando sólo la rítmica. Me fui entonces donde Alvaro (Habeas Corpus) a pedirle si nos acompañaba en nuestra veintiúnica original a tocar un solo. La verdad es que la canción tenía sus buenos cambios, y en media hora difícilmente iba a aprendérsela, tomando en cuenta que ellos tendrían que mantener en la cabeza su propio material.
Al llegar al final del Show, Engel anuncia que se acaba, y nosotros "Qué?! Idiay?!", entonces él corrige y dice "Ah sí, y ahora cerrando la noche, Necrosis".
Y comenzamos a tocar. Tocamos dos covers de Metallica y entramos con la propia, Paradise Hell. Sorprendentemente vemos que la gente se levanta y obviamente nos llenamos de tanta alegría... que nos pegamos una perdida horrorosa. El único que no se perdió jamás fue Alejandro Carlo, que pasó practicando con el cajón de la guitarra acústica!
Ya en Paradise Hell, cuando venía la parte del solo, comienzo a buscar a Álvaro y no lo veo por ningún lado y veo que Alejandro Benavides (Habeas Corpus) me hace una seña de "lanzate!"... y me lanzo. Mas me lanzo donde no era, faltaba todavía una estrofa y Carlos cantando sobre el solo, que además se hizo como de 5 minutos.
Al terminar la canción, se me abalanzan encima los hermanos Alejandro y Mario Benavides. Yo que era un flaquetoso de 120 libras me vi enterrado por ese par de roperos encima, caímos al suelo, yo buscando cómo proteger la guitarra. En el viaje, Mario se pasó llevando la lata de pintura con bujía de Engel, que al final de todo nos cobró... pero igual no andábamos plata y no habíamos sido nosotros los que le quebramos su sistema de iluminación.
Cuando estábamos recogiendo los tiliches, llega un señor ya de edad, medio pelón, de barba, a decirnos "Maravilloso! Ustedes regresaron al rock de Nicaragua la rebeldía, la agresividad que le hacía falta!" Para mis adentros pensé que andaría pasado de tragos, mas no sabía que ese elogio venía del maestro Ricardo Palma, uno de los precursores del Rock en Nicaragua. Igualmente de él hablaré más tarde.
Este fue el primer y último concierto con Alejandro Carlo en la batería.

