Se va Carlos Alexis, entra Carlos Alberto
La situación de Nicaragua cambió mucho para los allegados al gobierno Sandinista de los 80. Como muchos, se vieron sin trabajo o bien cargando el estigma de haber pertenecido al partido y les costó mucho encontrar empleo mientras que otros como, la mamá de Carlos Alexis, decidieron irse del país.
En 1992 Carlos se fue para Costa Rica con su familia, y nos quedamos Larry, José Alejandro y yo. Comenzamos a buscar reemplazos para Carlos y Alejandro.
Igor Sandoval, el Tocci, quien después pasaría a ser tecladista del grupo, nos comentó acerca de un primo suyo que tocaba en la banda de guerra del Bautista y que quería tocar batería. Ese primo era Carlos Alberto, quien estuvo con el grupo hasta 1999, y ahora con la reunión.
Carlos Alberto pasaba con las baquetas en la mano, cualquier superficie hacía de tambor: Paredes, banquitos, etc. Ya lo conocía desde antes, llevaba de arriba a abajo a la pelota de rockeros de Rubenia en su Daihatsu amarillo, bautizado El Polaris.
Para poder probar a Carlos necesitábamos una batería, así que le pedía Fabio Buitrago si nos prestaba su batería un ratito para hacer la prueba. La batería estaba en la casa de Carlos Ramírez, bajista de Clave 90, en Monseñor Lezcano... no estoy seguro si por donde Chú o por el Vale Todo.
José Alejandro nos pasó buscando en el microbús PTM blanco del negocio de su familia, y nos fuimos a hacer la prueba.
Comenzamos tocando algunas de Metallica, y Carlos las seguía bien. Conste, teníamos ya más de 2 años de no practicar con una batería, y Carlos lograba seguir bien el ritmo. Finalmente, decidimos probar Skeletons of Society de Slayer... y el maje la tocó bien! Ahí inmediatamente decidimos que se quedaba.
Años más tarde Carlos me confesaría que no se acordaba bien de la canción, sólo comenzó a llevar el ritmo base y salió bien. Pero igual fue una decisión de la que no nos arrepentimos. Carlos Alberto tenía una energía contagiosa, un gran carisma, y por supuesto... un rigio endemoniado por tocar.
Pero no fue hasta 1994 ó 1995 que pudo tener su propia batería.
En 1992 Carlos se fue para Costa Rica con su familia, y nos quedamos Larry, José Alejandro y yo. Comenzamos a buscar reemplazos para Carlos y Alejandro.
Igor Sandoval, el Tocci, quien después pasaría a ser tecladista del grupo, nos comentó acerca de un primo suyo que tocaba en la banda de guerra del Bautista y que quería tocar batería. Ese primo era Carlos Alberto, quien estuvo con el grupo hasta 1999, y ahora con la reunión.
Carlos Alberto pasaba con las baquetas en la mano, cualquier superficie hacía de tambor: Paredes, banquitos, etc. Ya lo conocía desde antes, llevaba de arriba a abajo a la pelota de rockeros de Rubenia en su Daihatsu amarillo, bautizado El Polaris.
Para poder probar a Carlos necesitábamos una batería, así que le pedía Fabio Buitrago si nos prestaba su batería un ratito para hacer la prueba. La batería estaba en la casa de Carlos Ramírez, bajista de Clave 90, en Monseñor Lezcano... no estoy seguro si por donde Chú o por el Vale Todo.
José Alejandro nos pasó buscando en el microbús PTM blanco del negocio de su familia, y nos fuimos a hacer la prueba.
Comenzamos tocando algunas de Metallica, y Carlos las seguía bien. Conste, teníamos ya más de 2 años de no practicar con una batería, y Carlos lograba seguir bien el ritmo. Finalmente, decidimos probar Skeletons of Society de Slayer... y el maje la tocó bien! Ahí inmediatamente decidimos que se quedaba.
Años más tarde Carlos me confesaría que no se acordaba bien de la canción, sólo comenzó a llevar el ritmo base y salió bien. Pero igual fue una decisión de la que no nos arrepentimos. Carlos Alberto tenía una energía contagiosa, un gran carisma, y por supuesto... un rigio endemoniado por tocar.
Pero no fue hasta 1994 ó 1995 que pudo tener su propia batería.

