sábado, enero 31, 2009

Se va Carlos Alexis, entra Carlos Alberto

La situación de Nicaragua cambió mucho para los allegados al gobierno Sandinista de los 80. Como muchos, se vieron sin trabajo o bien cargando el estigma de haber pertenecido al partido y les costó mucho encontrar empleo mientras que otros como, la mamá de Carlos Alexis, decidieron irse del país.

En 1992 Carlos se fue para Costa Rica con su familia, y nos quedamos Larry, José Alejandro y yo. Comenzamos a buscar reemplazos para Carlos y Alejandro.

Igor Sandoval, el Tocci, quien después pasaría a ser tecladista del grupo, nos comentó acerca de un primo suyo que tocaba en la banda de guerra del Bautista y que quería tocar batería. Ese primo era Carlos Alberto, quien estuvo con el grupo hasta 1999, y ahora con la reunión.

Carlos Alberto pasaba con las baquetas en la mano, cualquier superficie hacía de tambor: Paredes, banquitos, etc. Ya lo conocía desde antes, llevaba de arriba a abajo a la pelota de rockeros de Rubenia en su Daihatsu amarillo, bautizado El Polaris.

Para poder probar a Carlos necesitábamos una batería, así que le pedía Fabio Buitrago si nos prestaba su batería un ratito para hacer la prueba. La batería estaba en la casa de Carlos Ramírez, bajista de Clave 90, en Monseñor Lezcano... no estoy seguro si por donde Chú o por el Vale Todo.

José Alejandro nos pasó buscando en el microbús PTM blanco del negocio de su familia, y nos fuimos a hacer la prueba.

Comenzamos tocando algunas de Metallica, y Carlos las seguía bien. Conste, teníamos ya más de 2 años de no practicar con una batería, y Carlos lograba seguir bien el ritmo. Finalmente, decidimos probar Skeletons of Society de Slayer... y el maje la tocó bien! Ahí inmediatamente decidimos que se quedaba.

Años más tarde Carlos me confesaría que no se acordaba bien de la canción, sólo comenzó a llevar el ritmo base y salió bien. Pero igual fue una decisión de la que no nos arrepentimos. Carlos Alberto tenía una energía contagiosa, un gran carisma, y por supuesto... un rigio endemoniado por tocar.

Pero no fue hasta 1994 ó 1995 que pudo tener su propia batería.

Partida de Alejandro, segundo concierto

Debido a los problemas familiares que tenía Alejandro con su papá, se fue para Costa Rica a finales de 1991, a vivir con su mamá. Alejandro, además de llevar el rock en la sangre, era el que tenía una mejor noción de lo que estábamos tocando, era al que teníamos que seguir cuando nos perdíamos, etc.

Estábamos con todo el rigio del mundo, así que buscamos cómo hacer una segunda presentación, y la conseguimos para una kermesse del Colegio Centroamerica. No teníamos baterista, así que busqué la ayuda de Fabio Buitrago, baterista de Clave 90. Le entregué a Fabio una cinta donde estaban las canciones que pensábamos tocar (Metallica principalemente), y confiamos en su oído para que nos siguiera en nuestro veiniúnico tema propio: Paradise Hell.

Cuando presentaron al grupo para las actividades de la kermesse, Pancho Vigil nos presentó como los Nitrosos.

No pudimos practicar ni una vez con Fabio, craso error, pero igual confiábamos en su capacidad y la nuestra para acoplarnos.

Llegó el día, le pregunté a Fabio si había escuchado las canciones, me dijo que lo oyó una vez...

Al momento de subirnos a tocar, por supuesto que andábamos todos perdidos. Fabio por su lado, el resto por el nuestro... cuánta falta nos hacía Alejandro! Mejor aún, sólo teníamos a 5 chateles pegando brincos enfrente, y el Hermano Meabe al fondo tapándose los oídos.

Después de intentar tocar la segunda canción, nos dimos por vencidos.

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viernes, julio 20, 2007

Primeras prácticas, primer concierto

Comenzamos las prácticas, a tocar lo poco que sabíamos y escribir material. El lugar más usado para ello era la casa de Larry, dado que su papá trabajaba todo el día y la casa pasaba desocupada.

Otra ventaja era que no teníamos los equipos necesarios, así que no hacíamos tanta bulla: Larry con su guitarra StarForce y su Crate 10, José Alejandro no tenía bajo, así que usaba una acústica, Alejandro Carlo Mejía (CPU, Grupo Armado, Carga Cerrada) sin batería usaba la parte de atrás del estuche de la guitarra acústica para seguir el ritmo, y yo con mi Epiphone y mi Peavey Bandit 65.

Un día de tantos se aparece Alejandro Carlo (Nota: Hago énfasis en el segundo nombre de Alex por la gran cantidad de Alejandros que tienen que ver con Necrosis en su historia) que había conseguido un toque. Era un concierto de Engel Ortega en "L'Sagitaire" (El Sagitario, propiedad del francés Jean Paul, donde haríamos otra buena cantidad de conciertos), en el cual también participaría Habeas Corpus.

Engel Ortega fue uno de los músicos que surgió en los años 80, haciéndose llamar "solista rockero". Creo que del catálogo de canciones que llegué a escuchar de Engel dos canciones calificarían como rock, y en su haber hay más temas de reggae, pop y jazz. Probablemente no se haría mucha propaganda a su producción rockera y más a otros géneros.

Comenzamos a preparar los covers que medio nos sabíamos y la primera canción nuestra, "Paradise Hell", letra escrita por Carlos Alexis y la música por Larry. En un inicio le hacíamos la broma a Larry que la música de la canción no sonaba a SMF de Twisted Sister, pero conociendo los gustos de Larry, sabíamos que jamás en su vida habría escuchado esa canción.

De hecho, las prácticas eran en el cuarto de Larry: Paredes pintadas de negro y un poster de U2 en la puerta del closet.

Larry era más de la onda de The Cure, Jane's Addiction, muy poco metido en el hard rock y menos en el heavy metal.

Llegada la noche del concierto, resulta que Engel no estaba siquiera enterado que íbamos a tocar en su show, por lo que se opuso rotundamente. Dado que era cuñado de un compañero mío del colegio, buscamos la forma de convencerlo de lo contrario hasta que finalmente accedió dejarnos tocar al final de su show (que sería alrededor de las 3 am).

En ese entonces, L'Sagitaire estaba donde ahora es el CIPRES, un local de concreto donde no hay tarima ni nada similar, estaríamos tocando a ras de piso y con las lámparas fluorescentes que iluminaban el lugar. Engel se las ingenió para llevar una bujía dentro de una lata de pintura y así iluminarse el rostro mientras tocara.

Al concierto llegaron algunos de los anteriores integrantes de Raza Oculta. Mientras Engel hacía su show, Mario Guillén comenzó a abucharlo de la peor manera posible, cosa que obviamente no le gustó y nos dijo que no tocaríamos, porque nosotros habíamos llevado a Mario al concierto y era responsabilidad nuestra. Convencimos a Engel de lo contrario y seguimos esperando.

Tocó Habeas Corpus, bien como siempre, de quienes mejor voy a hablar en una nota aparte, porque se la merecen.

A medida que pasaba el tiempo los nervios iban apoderándose de nosotros, y de pronto alguien del grupo pregunta: "Ve, y los solos?" No nos habíamos puesto a pensar en eso, y en las prácticas simplemente dejábamos el espacio en blanco, practicando sólo la rítmica. Me fui entonces donde Alvaro (Habeas Corpus) a pedirle si nos acompañaba en nuestra veintiúnica original a tocar un solo. La verdad es que la canción tenía sus buenos cambios, y en media hora difícilmente iba a aprendérsela, tomando en cuenta que ellos tendrían que mantener en la cabeza su propio material.

Al llegar al final del Show, Engel anuncia que se acaba, y nosotros "Qué?! Idiay?!", entonces él corrige y dice "Ah sí, y ahora cerrando la noche, Necrosis".

Y comenzamos a tocar. Tocamos dos covers de Metallica y entramos con la propia, Paradise Hell. Sorprendentemente vemos que la gente se levanta y obviamente nos llenamos de tanta alegría... que nos pegamos una perdida horrorosa. El único que no se perdió jamás fue Alejandro Carlo, que pasó practicando con el cajón de la guitarra acústica!

Ya en Paradise Hell, cuando venía la parte del solo, comienzo a buscar a Álvaro y no lo veo por ningún lado y veo que Alejandro Benavides (Habeas Corpus) me hace una seña de "lanzate!"... y me lanzo. Mas me lanzo donde no era, faltaba todavía una estrofa y Carlos cantando sobre el solo, que además se hizo como de 5 minutos.

Al terminar la canción, se me abalanzan encima los hermanos Alejandro y Mario Benavides. Yo que era un flaquetoso de 120 libras me vi enterrado por ese par de roperos encima, caímos al suelo, yo buscando cómo proteger la guitarra. En el viaje, Mario se pasó llevando la lata de pintura con bujía de Engel, que al final de todo nos cobró... pero igual no andábamos plata y no habíamos sido nosotros los que le quebramos su sistema de iluminación.

Cuando estábamos recogiendo los tiliches, llega un señor ya de edad, medio pelón, de barba, a decirnos "Maravilloso! Ustedes regresaron al rock de Nicaragua la rebeldía, la agresividad que le hacía falta!" Para mis adentros pensé que andaría pasado de tragos, mas no sabía que ese elogio venía del maestro Ricardo Palma, uno de los precursores del Rock en Nicaragua. Igualmente de él hablaré más tarde.

Este fue el primer y último concierto con Alejandro Carlo en la batería.

lunes, marzo 19, 2007

Nacimiento de Necrosis

Luego del fiasco del veintiúnico concierto de Raza Oculta, los ánimos estaban por los suelos, además que seguían existiendo roces entre Carlos Alexis y los ex-Simetra. El principal argumento de Carlos era que ellos querían rehacer Simetra apoyándose en nosotros, mientras que ellos reclamaban el que no estábamos haciendo mucho por nuestro material.

Tomamos distancia y buscamos cómo recuperar los equipos prestados que habíamos dejado en el local de ensayo, para encontrarlos en un estado lamentable. Si bien no eran equipos de buena calidad, pero el destrozo era evidente. Las piezas de la batería eran de un material similar al hierro colado, y estaban quebradas en muchas partes y remendadas con alambres; de los dos amplificadores grandotes, sólo uno medio funcionaba; a un micrófono se le habían robado el plug; y lo que eran la guitarra y bajo estaban con el brazo deformado. Eran un verdadero desastre.

Al pobre Richard Loza le tocó dar la cara por esos equipos, y no estaba muy contento tampoco. Vimos que los únicos con los que podíamos contar eran los que ya teníamos en nuestras manos, así que decidimos comenzar por nuestro lado con nuestras propias cosas.

Buscamos a José Alejandro García (ex-Crisis) para que tocara el bajo y a Mauricio Delgadillo (el cual jamás siquiera practicó con el grupo) como vocalista. El resto quedamos con Alejandro Mejía como baterista, Carlos Alexis como tecladista (que jamás llegó tampoco a tocar el teclado), Larry y yo en las guitarras.

Así nació Necrosis, en la sala de la casa de Carlos Alexis el 21 de Septiembre de 1991.

Como Mauricio jamás se apareció de nuevo, Carlos Alexis abandonó el rol de tecladista, que al fin y al cabo no estaba tocando, y se dispuso como vocalista. Con esta alineación hicimos nuestro primer toque, un sábado a las 3 AM en L'Sagitaire.

viernes, agosto 26, 2005

Si bien disfrutaba de la música, nunca pensé seriamente en tocar hasta que conocí a Carlos Alexis. Hijo del cantautor nicaragüense Carlos Mejía Godoy, él estuvo en contacto con la música y artistas toda su vida.

Mi familia goza de la música. Mi abuela era pianista profesional, mi padre fanático de la música clásica, y mi madre... con muy buena voz, pero nunca progresó en ningún instrumento. Con estos antecedentes, puedo decir que sí tuve una formación cercana a la música, aunque nunca tan inmersa como la de Carlos Alexis.

Rockeros ambos, con gustos muy similares en la música, escuchábamos cualquier grupo que cayera en nuestras manos, y comenzó la inquietud de formar un grupo.

Junto con nuestros amigos, rockeros todos, fuimos pasando a ser parte del mismo grupo de parias sociales, discutiendo y analizando distintos temas, en una época especial de la historia de Nicaragua, después de 30 años de guerras y un derrumbe económico y social gradual.

En este ambiente formamos el primer grupo juntos, Raza Oculta. El nombre fue acuñado por Manuel Gómez, bohemio insigne y otras cosas más, describiendo cómo los rockeros somos un grupo especial, moviéndonos en las sombras, observadores y actores a la vez.

Carlos Alexis conoció a Richard Loza, quien acababa de terminar su Servicio Militar, y quien tenía a disposición casi todo el equipo necesario para un grupo... aunque de pésima calidad.

Los equipos de Richard eran del ejército, quienes se los prestaron con la condición que participara en sus eventos, cosa que jamás ocurrió, entre que no duramos lo suficiente y los equipos tampoco.

Aclaro, los equipos eran de fabricación soviética y con una calidad de manufactura muy pobre. Qué puedo decir? Los amplificadores eran de 22ov y sonaban menos que mi loncherita de 10 Watt, la guitarra y bajo no usaban el plug standard mono de 1/4" sino más bien una entrada DIN de 4 pines, los soportes de la batería estaban hechos de un hierro de muy baja calidad, los platos de bronce maleable, los pergaminos de los tambores de plástico tostado... creo que se pueden hacer a la idea.

Richard es un excelente intérprete de música de la Nueva Trova Cubana, y siempre se presentó como solista en cada evento que tenía oportunidad. Tenía toda una antología de temas, un block donde cada canción tenía el nombre de una mujer a quien amó o quiso amar.

Yo recién había heredado una guitarra eléctrica Guya Tone, perteneciente a mi tío Jaime, quien abandonó Nicaragua en 1983 y la dejó guardada en Diriamba donde su suegro. También había conseguido comprar un amplificador Peavey Bandit 65 (aún lo tengo), y recién descubría la existencia de los pedales. Mis padres, con un gran sacrificio, me compraron un Overdrive Yamaha, cables y cuerdas.

No sabía tocar nada en una eléctrica, había recibido clases de guitarra popular y algo de guitarra clásica por parte de Rodolfo Sánchez, un vecino argentino que daba clases a domicilio.

Buscando gente con quién tocar, Carlos Alexis contactó a Mario Guillén y Eloy Canifrú, ambos ex-integrantes de Simetra, uno de los primeros intentos de grupo de rock de los 80 en Nicaragua. Mario fue guitarrista de Simetra, y entró al bajo. Eloy fue y siguió siendo el baterista.

Alejandro Mejía, primo hermano de Carlos Alexis y ex-vocalista de Simetra, entró a cantar junto con Carlos Alexis. Inicialmente, teníamos la idea que Carlos Alexis tocara el teclado, pero el teclado ruso que consiguió Richard jamás lo logramos hacer funcionar, y él tampoco se sentía a gusto con el instrumento.

Refugiado del grupo Crisis de Alex Bolaños, entró también Larry Mulligan a la guitarra.

Ya éramos 3 guitarristas: Uno de ellos con excelente habilidad en la acústica, y dos neófitos en todo.

Comenzamos a practicar donde podíamos, donde nos aguantaran, y sin tener la menor habilidad para tocar. Podríamos decir que nos corrieron de todas y cada una de nuestras casas, hasta que terminamos practicando en el taller de metales del padre de Mario. Ahí practicamos hasta la disolución del grupo.

En ese tiempo, comenzamos a montar temas de Angeles del Infierno, Distorsión, y cualquier idea loca que se nos viniera a la cabeza.

La constante frustración del mal funcionamiento de los equipos, la eterna falta de dinero y transporte, y las diferencias sobre qué material tocar comenzaron a hacer mella en el grupo. Nunca había plata para reparar un equipo, transporte para ir a practicar con los equipos, en el taller nos dañaron más aún los equipos, etc.

Para practicar nos subíamos en los buses o nos íbamos "al raid" desde nuestras casas hasta el taller, ubicado en Monseñor Lezcano. Puedo decir que entonces Managua era más segura y nunca sufrimos intentos de asalto, afortunadamente.

En este tiempo comenzó mi experiencia real dentro de un grupo, y a formarme una idea de lo que debería ser y de lo que éramos en realidad. Un grupo debe orientarse a un mismo objetivo, pero teníamos intereses tan encontrados en el grupo, que comenzaron las habladurías detrás de cada uno, sospechas y paranoias, malestares, discusiones, etc.

Problemas como daños a los equipos de los que nadie se hacía responsable, frustraciones por la falta de habilidad de algunos de nosotros, intereses sobre figureo incluso. Todo esto provocó un desgaste en los ánimos.

Después de algunos cansados meses, Richard llegó con la invitación a participar en un concierto a beneficio de unos refugiados salvadoreños en la iglesia de Monseñor Lezcano.

Al evento llegamos tarde, se suponía que iba a comenzar a las 6, pero eran las 7.30 y no había comenzado. Comenzamos a bajar los equipos y un grupo de jóvenes encendieron una grabadora y empezaron a bailar Break Dance en el improvisado escenario.

Richard nos dice "Después de ellos, vamos nosotros!"

Después de dos canciones, los bailarines se retiraron del escenario y comenzamos a armar nuestros equipos. Comenzamos a tocar, y veo que el público eran sólo ancianos y niños.

Unos españoles que se llegaron a asomar rifaron unos anteojos oscuros entre la gente que bailara con nuestra música. Es casi surrealista ver gente bailando sobaqueado a ritmo de Angeles del Infierno...

Tocamos las tres canciones que habíamos practicado y, cuando comenzaba a desconectar mis equipos, me dice Richard: "Y para dónde vas?"

Sorprendido, le digo que esas eran las canciones que habíamos arreglado y que le tocaba al que venía después, y me dice "No hay nadie más, somos sólo nosotros!"

En ese momento comenzamos a ver qué nos sabíamos, de cualquier tipo y/o género de música: Música popular, los Beatles, Silvio Rodríguez, y comenzamos a probar a ver qué podíamos tocar.

Al final de la tocada, los ex-Simetra comenzaron a tocar las canciones que recordaban, cosa que no simpatizó a Carlos Alexis porque dejaba de un lado al resto del grupo, además de roces existentes en las prácticas al respecto.

Desmoralizados por tan "brillante" presentación, fue la primera y última vez que tocamos como Raza Oculta.